Cuando su oficina no le protege del contagio del virus.

Ahora que hay evidencias abrumadoras sobre el contagio del coronavirus por el aire, todas las miradas (también los temores) se centran en las oficinas, esos espacios cerrados y no siempre bien ventilados en los que las personas pasaban la mayor parte de su tiempo. Una vez que la teoría de los aerosoles sirve para explicar la pandemia, la pregunta que se hacen muchos empleados es si los espacios de trabajo son seguros.

La clave está en el sistema de ventilación y filtración del aire. “En España existen alrededor de 253.000 inmuebles con uso de oficinas construidos con anterioridad a 2007”, señala Juan López-Asiain, responsable del Gabinete Técnico del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE), con datos de 2017 del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Representan el 86% del parque total de oficinas en España.

Esa fecha, 2007, es el año en el que se modificó el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE), que obligó a un mayor aporte de aire exterior y una mejora en la filtración del aire exterior. Esto quiere decir que algunos de estos edificios de oficinas con más de 13 años no tienen sistema de ventilación o cuentan con uno cuyo nivel de filtración es inferior al que exige la normativa actual. Es deficitario en tiempos de pandemia. “Mueven caudales de aire menores, de ahí que sea necesario ventilar también mediante ventanas en los edificios más antiguos”, añade Sánchez de León.

En cambio, los inmuebles de oficinas construidos a partir de 2007, que según el CGATE suman en torno a 41.609, están más preparados para minimizar contagios y adaptarse a las recomendaciones lanzadas por distintos organismos públicos y privados, como el Ministerio de Sanidad, la Sociedad americana de ingenieros de calefacción, refrigeración y aire acondicionado (ASHRAE) y la Federación europea de calefacción, ventilación y climatización (REVHA).

La primera recomendación es la de aumentar el caudal de aire exterior por persona y mejorar, aún más, la filtración, aumentando también el aire de extracción. Lo que se pide es pasar, por ejemplo, de 12,5 litros/segundo por persona a 20, y ubicar filtros F9 (en lugar de los F8 habituales desde el punto de vista normativo). El ingeniero Sánchez de León explica que estos filtros (F8 o F9) son bastante eficaces frente a las gotículas.

Ahora bien, nada de esto atrapa ni mata al virus. Por eso, se recomienda dar un paso más instalando filtros extra, como los famosos HEPA. Se trata de equipos específicos, bien para incorporar a los existentes o como sistemas autónomos, que persiguen crear barreras frente al virus. Las luces ultravioleta germicidas (UGVI) matan y eliminan microorganismos, también los virus. Los filtros fotocatalíticos emplean luces ultravioleta con dióxido de titanio que desactivan microorganismos. Por su parte, los filtros electrostáticos generan un campo eléctrico que elimina los virus del flujo de aire. Y los sistemas de ionización a baja temperatura oxidan la membrana exterior de los microbios. De esta forma aseguramos una mayor calidad de aire aportando a los trabajadores seguridad.

Ref. Artículo El Pais

Contacte con Calidad de Aire:
Madrid: (34) ‭910 882 215
Valladolid: (34) ‭983 441 611
Galicia: (34) ‭986 493 377

O en nuestra página de contacto.

Noticias