La Calidad del Aire Interior tras la pandemia centra la tercera jornada de Foro C&R

El 80% del tiempo se pasa en espacios cerrados y en muchos casos con una ventilación deficiente. La pandemia ha puesto de manifiesto la necesidad de cuidar la calidad del aire interior. Para tratar este asunto de gran actualidad, en Foro C&R se organizó la jornada, ‘La calidad del aire interior (CAI) más allá de la pandemia‘, coordinada por la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (Afec) y en colaboración con la Asociación de Consultores de Instalaciones (ACI), la Asociación Técnica Española de Climatización y Refrigeración (Atecyr), Cluster IAQ, la Confederación Nacional de Asociaciones de Instaladores y Fluidos (Conaif) y la Federación de Asociaciones de Calidad Ambiental en Interiores (Fedecai).

Los datos son contundentes, según se expusieron en la jornada: la contaminación cuesta a Europa 1,4 billones de euros en muertes y enfermedades y los costes de la mala calidad del aire equivalen al 10% del PIB de la región. Ante esta situación es necesario apostar por aumentar la calidad del aire interior, aunque, señalaron hay que realizarlo «con un correcto diseño de los espacios y la mejora de los sistemas de filtración y ventilación”.

El primer ponente en abordar la cuestión fue Francisco Vargas, médico epidemiólogo y consejero técnico de la Subdirección General de Sanidad Ambiental y Salud Laboral del Ministerio de Sanidad,  que habló sobre la transmisión aérea del SARS-CoV-2, así como de las experiencias y lecciones aprendidas. Vargas explicó que cuando tuvieron las primeras noticias de la pandemia, “entre otras medidas, revisamos evidencias científicas, consultamos a expertos y organizaciones profesionales del sector de ventilación, climatización y refrigeración, y publicamos notas técnicas sobre el uso de desinfectantes, ozono y UV. Y elaboramos diversos documentos técnicos sobre transmisión de SARS-CoV-2 por vía aérea”. En ese contexto, destacó la positiva “coordinación y cooperación entre las autoridades sanitarias y el sector de la climatización y ventilación”.

Por otra parte, desveló que el plan de Salud y Medioambiente que está preparando actualmente el Ministerio de Salud se encuentra ya en fase muy avanzada, y en el mismo la calidad del aire interior constituye “una de las áreas temáticas prioritarias para la legislación estatal”. Además, el texto contempla que “hay que introducir la variable salud en los procesos de construcción, mantenimiento y uso de los edificios”.

Para conocer la situación de la calidad del aire interior en Europa participó Raúl Corredera, presidente de Eurovent. Como afirmó, la tecnología no es el problema, pues ya existen en el mercado soluciones de ventilación, filtración y purificación suficientemente probadas. Aunque en los paises europeos existen normas sobre el tema, no son viculantes en la mayoría de ellos. Además,  tampoco hay consenso sobre los requisitos mínimos. «Habría que ligar legalmente esos requisitos mínimos de calidad del aire interior a los edificios, con requerimientos más estrictos y armonizados, basados en estándares como  EN o directrices OMS». Además planteó la posibilidad de introducir la obligatoriedad de monitorización y etiquetado de la CAI, combinándolo con la calificación energética para lograr edificios saludables.

Pau Pallàs. presidente del Clúster IAQ, se centró en el impacto que la mala calidad del aire interior tiene para la salud de las personas, una mala calidad debida a una deficiente ventilación en los edificios, infiltración de la contaminación exterior, partículas en suspensión debido al aire recirculado, etc. Esto podría paliarse con «soluciones técnicas que mejoran la calidad del aire, con el diseño de espacios y sistemas de ventilación y filtración acordes a los aforos previstos”. Reclamó también “establecer normativas y fomentar la investigación”.

Paulino Pastor, presidente de Fedecai, mostró una visión bastante optimisma con respecto a la situación actual de la calidad del aire en nuestro país, que junto con Portugal, son los paises donde la CAI está contemplada en la normativa. De hecho, recordó, «en el RITE se obliga a la revisión de la calidad de aire interior«. No obstante, considera conveniente  contar con “una etiqueta sobre la calidad de aire de cada edificio”. Por otra parte, se refirió también a la importancia de la ISO 16000-40, una norma de calidad ambiental interior, que ya está aprobada en nuestro país.

Pedro Vicente Quiles, presidente del Comité Técnico de Atecyr, explicó el papel de la climatización y de la ventilación en la calidad del aire interior. Señaló que el Covid-19 “nos ha concienciado aún más de la importancia de la ventilación para diluir sustancias producidas por las personas, pero también las existentes en los espacios”. Explicó algunos criterios de seguridad frente al contagio y resaltó la importancia de “ventilar lo necesario”. Por otra parte, afirmó que Atecyr defiende también la mejora de la calidad del aire en las reformas, junto a la mejora de la eficiencia energética.

Rafael Postigo, gestor de Proyectos de Equipos e Instalaciones Mecánicas de la Asociación Española de Normalización (UNE) puso el acento en la necesidad de la legislación y la contribución de la normalización a la mejora de la calidad del aire interior. Recordó que “el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) establece las condiciones que éstas deben cumplir para atender la demanda de bienestar térmico e higiene”. Y destacó “el apoyo de la normalización a las exigencias CAI del RITE”.

Pedro Ruiz, responsable del Departamento Técnico de Afec, centró su intervención en las tecnologías y soluciones para la mejora de la CAI. Señaló que, aunque hacen falta normativas que obliguen a mejorar la calidad del aire interior, “también es importante el factor humano, con la participación de usuarios y profesionales de mantenimiento en la mejora de las instalaciones”. Por otra parte, en el ámbito de la combustión, propuso soluciones como la electrificación y la bomba de calor.

Andrés Crespo, ponente de la comisión de instalaciones térmicas de edificios, eficiencia energética y energías renovables de Conaif, trató sobre la calidad del aire interior en los edificios ya existentes. Advirtió que “el 55% del parque edificado en España es anterior a 1980, por lo que alrededor de 5,7 millones de viviendas han sido ejecutadas con poca o ninguna referencia en términos de calidad del aire”. Para solucionar este problema, planteó la posibilidad de “introducir en los edificios sistemas que mejoren su comportamiento energético, a la par que se consigue una óptima calidad del aire interior, que redunde en la salud de los usuarios y el inmueble”. Y animó a aprovechar los fondos Next Generation, procedentes de la Unión Europea, para costear los proyectos.

Finalmente, Manuel Marín, miembro del Comité Técnico de ACI, reconoció que “la mejor herramienta para mejorar la calidad del aire en edificios nuevos y existentes son los sistemas de ventilación” y explicó cómo éstos llevan a cabo los procesos de renovación, filtración y difusión. Así, apuntó que “nos permitan renovar el aire viciado del interior de los recintos, filtrar el procedente del exterior y hacer que ese aire renovado llegue a todas las partes del recinto”.

Ref. Artículo www.interempresas.net

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