Auditoría y control de calidad de aire interior

La contaminación del aire interior tiene un efecto significativo en el rendimiento y salud de las personas. Este escenario puede conducir a una pérdida de competitividad y productividad importante de la empresa o entidad pública. Es muy importante que se asegure de tomar las medidas oportunas para garantizar la calidad del aire interior y garantizar el confort ambiental de sus trabajadores.

El International Center for Indoor Environment and Energy (ICIEE) estima que la mala calidad del aire interior incrementa en un 10% el absentismo laboral provocando pérdidas económicas significativas a las empresas o instituciones.

En Calidad de Aire implementamos protocolos de actuación como el control microbiológico del aire, evaluación de la calidad del aire así como la medición de la contaminación para la validación de la calidad del aire interior.

Estudio de higiene en conductos según la norma UNE 10012

Se debe acceder al interior de la red de conductos mediante trampillas de acceso para inspección visual y tomas de muestras de polvo depositado que serán analizadas en el laboratorio por gravimetría. Asimismo, se toman placas microbiológicas por contacto para determinar la posible presencia de contaminación por hongos o bacterias.

Estudios de calidad ambiental en interiores según la norma UNE 171330

  • Inspección de los sistemas de climatización. Revisión de higiene en UTA’s y Conductos.

  • Determinación de contaminantes químicos: dióxido y monóxido de carbono, partículas en suspensión, VOC’s, ozono, formaldehído, etc.

  • Determinación de contaminación microbiana: bacterias, hongos, alérgenos, etc.

  • Determinación de factores físicos, iluminación, ruido, campos electromagnéticos.

  • Declaración de conformidad según comparación con los valores límite.

  • Inclusión de recomendaciones de mejora.

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Decálogo

  • La calidad del aire interior es uno de los principales riesgos para la salud identificados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

  • La mayoría de las personas asocia la mala calidad del aire con las adversas condiciones del aire exterior de las ciudades. Sin embargo, la principal preocupación debería ser el aire interior: pasamos más del 80% de nuestro tiempo dentro de los edificios.

  • Según la EPA, la calidad del aire interior es entre 2 y 5 veces peor que la exterior. Para algunos contaminantes específicos hasta más de 100 veces.

  • La mala calidad de aire incrementa el absentismo hasta un 5% y puede llegar a disminuir la productividad hasta un 15%. Para un edificio de 500 trabajadores esto puede llegar a suponer pérdidas de aproximadamente 2 millones de euros anuales.

  • Según la OMS, el 30% de los edificios podría sufrir Síndrome del Edificio Enfermo, situación en la que los ocupantes de un edificio presentan quejas sobre las condiciones ambientales que afectan al confort y a la salud.

Calidad del aire

  • Cada año se producen en España cerca de 1.000 infecciones por Legionella pneumophila, algunas de las cuales conllevan la muerte del paciente.

  • Alrededor del 7% de las personas que entran en hospital desarrollan una enfermedad que no tenían previamente (infección nosocomial). Sin tener en cuenta, el sufrimiento de los pacientes, en términos puramente económicos esto podría llegar a suponer hasta 4.000 millones de euros de sobrecoste sanitario en España.

  • En los países industrializados el 30% de la población sufre algún tipo de alergia o asma, sea frente a agentes artificiales como las partículas procedentes del diésel o naturales como el polen o los hongos. Purificar el aire exterior antes de introducirlo en los espacios cerrados alivia sus síntomas radicalmente.

  • La OMS estima que en los países industrializados mueren 5.000 personas diarias debido a problemas de mala calidad del aire interior.

  • En los espacios cerrados hay numerosos contaminantes que pueden afectar a nuestro confort y salud y que pueden controlarse aplicando las técnicas adecuadas. Algunos de estos contaminantes como el radón o el amianto pueden llegar a producir cánceres pulmonares que desemboquen en fallecimientos.